La oración hace una diferencia en el sentido espiritual de la seguridad

Dios, el Amor divino, no es la causa de desastres naturales, puesto que Dios es el socorro siempre presente de la humanidad.

No hay furia vana de la mente mortal

No hay furia vana de la mente mortal

Todo el espacio está lleno del bien y, en realidad, no hay lugar alguno para ninguna mente o fuerza erróneas. Las tormentas y calamidades no son ni naturales ni inevitables.

© Alistair Paiva/EyeEm/Getty Images

Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; el mundo y su plenitud, tú lo fundaste.

—Salmos 89:11

No hay vana furia de la mente mortal —expressada en terremotos, vientos, olas, relámpagos, fuego, ferocidad bestial— y esta así llamada mente es destruida por sí misma.

—Mary Baker Eddy, Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, pág.  293

Una respuesta sanadora a los sucesos mundiales

Una respuesta sanadora a los sucesos mundiales

Si bien hay evidencias materiales que apoyan sucesos lamentables —ya sean enfermedades, desastres, violencia, corrupción— no tienen fundamento alguno en la realidad espiritual.

© ljubaphoto/iStock/Getty Images

¿Acaso los desastres son la voluntad de Dios? ¡Nunca!

¿Acaso los desastres son la voluntad de Dios? ¡Nunca!

La harmonia de la realidad divina nunca puede ser derribada, disipada o consumida por desastres naturales. Es indestructible porque es la permanente expresión del bien permanente que es Dios.

© Glow Images/Glow images/Getty Images

Reconstrucción espiritual después del terremoto

Reconstrucción espiritual después del terremoto

En realidad los desastres no ocurren en la creación de Dios, que es totalmente espiritual.

© Phonix_a/iStock /Getty Images